¿Qué son los Siete Sacramentos?

¿Qué son los Siete Sacramentos?



Los sacramento son una de las partes más importantes en la doctrina católica, son signos sensibles y eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la iglesia, a través de los cuales se nos otorga la vida divina.  Son administrados en distintos momentos de la vida de la persona por medio de un sacerdote y iniciando por el bautismo hasta la unción de los enfermos.


Son siete y se clasifican en tres:

1. De Iniciación: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
2. De Curación: Reconciliación y Unción de los enfermos
3. De Servicio a la Comunidad: Orden sacerdotal y Matrimonio.




Sacramentos de Iniciación 


El sacramento del Bautismo

El sacramento del bautismo es el cual se funda nuestra fe, el cual nos injerta como miembros vivos en Cristo y en su iglesia. No es lo mismo una persona no bautizada que una si bautizada. Nosotros con el bautismo, somos inmersos en esa fuente inagotable de vida que es la Muerte de Jesús, el más grande acto de amor en la historia y gracias a el podemos vivir una vida nueva, fuera del pecado, del mal y de la muerte si no que en comunión con Dios.  







El sacramento de la Confirmación 


Por medio del óleo llamado "Santo Crisma" somos confirmados, con el poder del Espíritu, a Jesucristo quien es el único auténtico. La confirmación nos recuerda luego que este sacramento aporta un crecimiento de la gracia bautismal, el cual nos une firmemente más a Cristo conduciendo un vínculo con con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe y nunca avergonzarnos de su cruz. 






El sacramento de la Eucaristía 


Es el corazón de la Iniciación Cristiana, con el bautismo y la confirmación, y forma la fuente de la vida misma de la Iglesia. De este sacramento del amor, en efecto, brota todo auténtico camino de fe, de comunión y de testimonio. Este sacramento es mucho más que un simple banquete, es precisamente el memorial de la Pascua de Jesús, el misterio central de la salvación. 





Sacramentos de Curación 


El sacramento de la Reconciliación 


El sacramento de la reconciliación y penitencia es un sacramento de curación. Cuando nos confesamos, vamos a sanarnos, curar nuestra alma, sanar el corazón. Es un sacramento instituido por Jesucristo en su amor y misericordia para ofrecer perdón a los pecadores por las ofensas que han cometido. La penitencia es una parte fundamental en nuestra sanación que es impuesta por el sacerdote para el perdón de nuestros pecados. 





El sacramento de la Unción de los Enfermos 


Es el sacramento que nos permite tocar con la mano la compasión de Dios por el hombre. Antes se le conocía como "Extrema Unción", porque se entendía como un consuelo espiritual en la inminencia de la muerte. Hablar, en cambio, de "Unción de los enfermos" nos ayuda a ampliar la mirada  la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, en el horizonte de la misericordia de Dios. Es Jesús quién mismo llega para aliviar al enfermo, para darle la esperanza, para ayudarle; también para perdonarle los pecados. 




Sacramentos de Servicio a la Comunidad 


El sacramento de la Orden Sacerdotal 

Constituido por los tres grados episcopado, presbiterado y diaconado, es el sacramento que habilita para el ejercicio del ministerio, confiado por el Señor Jesús a los Apóstoles, para que le prestaran atención a su rebaño, con el poder de su Espíritu. Aquellos que son ordenados, son puestos al frente de la comunidad. Están al frente sí, pero para Jesús, significa poner la propia autoridad al servicio, como Él mismo demostró y enseñó a los discípulos. 




El sacramento del Matrimonio 


Este sacramento nos conduce al corazón del designio de Dios, que es un designio de alianza con su pueblo, con todos nosotros, un designio de comunión. Como se menciona en la Biblia, en el libro del Génesis: "Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó... Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne" (Gn. 1, 27; 2, 24) . 















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